Siendo la cuarta entrega de esta saga siento que no tengo mucho para decir, porque tampoco la película entrega situaciones o momentos diferentes para destacar. Me sigue pasando lo mismo que en la anterior, no le creo nada a Keanu Reeves, necesito verlo actuando de algo que no sea acción para recuperar mi fe en él. Es un poco mejor que la tercera, pero la primera sigue siendo la mejor.
Hable ya un poquito de las actuaciones, pero vamos a profundizar un poco más. Reeves parece que concentró su voz en el Batman de Bale, esa voz carrasposa, diciendo todo sin casi intención, no le pasa nada por el cuerpo cuando habla. Lo que sí parece es tener un cuerpo de adamantio porque se cae de lugares altos y camina como si nada. Tiene un elenco que sí hace un esfuerzo por actuar y no solo pelear. Entre ellos están Bill Skarsgard (no es el mejor de los hermanos, pero está bien), Ian McShane, Shamier Anderson (que sigo sin entender cuál es su función dentro de la trama), su perrito, Donnie Yen e Hiroyuki Sanada, todos estos hacen una gran labora actoral, dentro de lo que se puede actuar en un film de este estilo.




