La verdad que ver este tipo de películas, los “clásicos” me dan un poco de cosita. Es decir, tengo toda esta idea de que los clásicos lo son porque algunas personas lo dijeron, que si uno va en contra de toda esa gente termina siendo un hereje. Me pasa por lo general con el animé y otros “clásicos”, pero por suerte esta película de 1988 italiana me gustó, la disfruté mucho esta oda al cine, al amor, a la amistad y a cumplir los sueños.
Ésta es otra película que nos lleva a través del tiempo sin tener que recurrir al típico recurso de poner el cartelito de “tantos años después…”, nos deja darnos cuenta solitos a los espectadores que los años pasaron. Utilizando cambios estéticos, y por supuesto físico de los personajes. Tampoco nos termina de decir en qué año exactamente pasan los eventos. Por ejemplo, cuando Salvatore es pequeño sabemos que es unos años después de que termina “la guerra”, no dicen que guerra, pero al mencionar Rusia, podemos asumir que es la segunda guerra mundial.
