Como ya dije varias críticas, soy un fiel creyente de las sincronicidades. Este film se trata de un escritor frustrado que da clases en la UBA, está en plena ruptura con su pareja y en esa crisis que nos agarra cuándo ya no sabes qué hacer con tu vida, y hasta te preguntas que estás haciendo o que hiciste. Podemos optar por las tendencias autodestructivas o salir adelante. La sincronicidad en este caso es que el film lo vi el 13 de junio, día del escritor.
El camino que el director y guionista, Nacho Sesma, elige es un poco de ambos. Seguimos a Leo en este momento de su vida que es muy turbulento. Vemos cómo está negado a la ruptura con su pareja, qué no sabemos qué sucedió al principio, pero cerca del final con una enorme sutiliza Sesma nos dice sin decirnos lo que pasó, y se te pianta un lagrimón. Además de estar negado a eso, su vida laboral parece no mejorar, necesita más horas para poder mudarse sólo. Está sin techo, en su trabajo parece haber alcanzado el techo y amorosamente está en el subsuelo. No le queda otra que caer en esa tendencia autodestructiva y entrarle a las fiestas y a las drogas.
