Esta es otra de esas series que se me apareció en la pantalla principal de Netflix y decidí ver. Claramente el algoritmo sabe y yo caigo, piso el pelito siempre. Cuando vi que era australiana y que, además, está filmada en la hermosísima Sydney tuve que verla. La premisa no me atrapaba tanto, tampoco dice mucho, pero es mucha más que una “mujer que tiene una crisis de ansiedad”, no es lo mejor que vas a ver, tiene sus buenos momentos.
Es una comedia con toques de drama. Uno de los problemas de la serie es que por momentos se esfuerza demasiado por ser divertida y se queda a medio camino. Pareciera que el humor está centrado pura y exclusivamente por parte de nuestra protagonista, teniendo otros personajes que también pueden llevar la comedia.
