¿Qué tan tonto puede ser el humano? Esta película es una de esas que se encarga de demostrarnos que puede llegar a ser bastante salame, y si es un niño rico quizás tonto aún. Sin atacar a los niños ricos reales, nos encontramos acá con un grupo de amigos de plata que se juntan a hacer una fiesta por la tormenta y su amistad, frágil y tóxica, termina siendo destrozada por la tormenta que sucede entre ellos. Un poco de tensión, un poco de humor y muchas decisiones sin sentido.
Un simple juego de encontrar el asesino termina siendo la muerte para varios de esos participantes. Hay una tensión muy palpable entre varios de estos “amigos”, claramente no se bancan y, sin embargo, siguen siendo amigos o simulando serlo. Algo que sucede, sobre todo en las amistades por interés o en esas amistades que uno tiene por “inercia”. Sé que no debería ser así, pero mira a tus amigos y fíjate sino tenés alguno con quién sos amigos por los años que se conocen, cuando en realidad quizás ya no comparten tanto y no piensan de la misma manera, y no le decís toda la verdad.
