El mundo del slasher es muy particular. Desde aquella primera Halloween de 1978, pasando por Scream y todos sus derivados, Chucky también, Freddy, don Bates, y tantos otros más que este mundillo nos ha dado, si uno se dispone a ver este tipo de películas ya sabe con lo que se va a encontrar. No hay que pretender veracidad o personajes inteligentes, sólo hay que dejarse llevar por los cuchillos, las muertes y la sangre. Esta película sueca está bastante bien dentro de este mundo.
Una de las características de este tipo de películas es que los personajes tienden a ser medios tontos. Se meten en situaciones que claramente no deberían, les suceden cosas que normalmente no sucederían, y un montón de otras cosas por el estilo. Este film capta eso a la perfección, más de una vez me encontré gritando a la pantalla cosas como: “No vayas ahí”; “¿Por qué hace eso?”, y a causa de eso había pensado que no estaba tan buena la película, luego me acordé del detalle de los personajes tontos y me calmé.

