Andaba con ganas de reírme un rato y decidí modificar un poco mi cronograma de películas a ver, quizás no elegí el mejor film para descostillarme de risa, pero no es una mala película. Tiene sus momentos cómicos de la mano del gran Steve Carell, también sus momentos dramáticos, y hasta un giro inesperado cerca del final lo cual la hizo más interesante.
Su primera hora es un tanto lenta, no logra captar la atención. Mucha política estadounidense, algo que a mí realmente me importa poco y nada, no fue el motivo principal por el cuál decidí ver este film de 102 minutos. Nos cuenta un poco cómo se maneja la política en el país que se hace llamar América, olvidándose que es un continente. Tal vez parezca irreal que alguien de la capital de ese país viaje a un pueblito en el medio de la nada en Wisconsin para lograr que los demócratas ganen un estado que suele ser republicano.
