“Qué placer verte otra vez” dice la canción de Ciro, y si, es un placer volver a ver a nuestros guardianes de la galaxia, y también es un poco triste saber que es la última película de esta hermosa trilogía. Salí del cine con una sensación agridulce. No terminaba de darme cuenta si era porque tal vez esperaba un poco más del film o si era el saber que no volveremos a ver a este equipo junto en pantalla, y menos de la mano de James Gunn.
De las tres partes de esta trilogía, la pongo en segundo lugar. La mejor siempre va a ser la primera, porque tiene un elemento sorpresa muy grande. Recuerdo ir al cine con pocas esperanzas, cómo desganado para ver algo de Marvel y me sorprendió mucho. Tal vez eso hace que esta tercera entrega me deje esa sensación agridulce. Las expectativas son lo peor que uno puede tener para con las películas (y en algunas otras ocasiones de la vida).
