No sé por qué, pero todas estas películas de bichos de mar que se encuentran con humanos deliciosos para comer me atraen, me dan ganas de ver, ya sean tiburones, pirañas, cocodrilos, lo que se les ocurra. Partiendo de la base que es un film fantástico, es una buena película de este estilo, por supuesto que el guion es trillado y suceden muchas situaciones poco creíbles, pero es cuestión de dejarse llevar mis querides lectores.
Lo mejor que hace la película es mantener la tensión a lo largo de sus cortos 87 minutos, están muy bien logradas las situaciones con los caimanes o cocodrilos (disculpen, no sé la diferencia) se generan bastante bien y si bien tiene algunos sustos “salto”, eso no impide que uno se meta de lleno en lo que le está pasando a esta joven nadadora que fue a salvar a su papá, que no sabemos por qué se puso arreglar el sótano cuando se venía tremendo tornado, cosas de la ficción.
