Con esta película aprendí una gran lección de vida. Bueno no sé si “de vida”, pero aprendí a que antes de ver una película (cualquiera sea el origen) debo ver si antes vi una película del mismo director, y si vi, fijarme que me pareció. En este caso lo hice después de ver este horrible film, y me encontré con que era del mismo director de la última película argentina a la cual le puse un 1, a esta le puse un 2.
Nada, pero NADA, tiene sentido a lo largo de sus extensos 109 minutos. Parece haber un monstruo que sólo una persona sabe de su existencia, este monstruo arranca la cabeza de sus víctimas que son en su mayoría mujeres, y acá hay un intento de metáfora sobre los hombres que matan mujeres por que sí o algo por el estilo, pero se queda en eso, en un intento sin ganas de hacer una crítica social a lo que sucede en nuestro país.
