Es re loco cómo uno se predispone a ver algo cuándo ya conoce al director, ya sabe cómo labura y tiene una idea de lo que hace. Si no hubiese visto que el director de esta serie era Nicanor Loreti, el puntaje de la misma sería mucho más bajo. Es que es una serie bizarra, una comedia negra que suceden varias cosas que te quedas pensando “que carajos”, y elegís no verla más o seguir, yo elegí seguir porque sabía de quién era.
Es una historia extra, con situaciones extrañas, con gente extraña y que no para de sorprenderte (a veces para bien, otras para mal). Por momentos me parecían dos mundos totalmente distintos que el director eligió mezclar y ver qué pasa. Por un lado, Alberto y su trabajo en el cementerio, además de ser imitador Cosenza. Por otro lado, el asesino de ventrílocuos, Nicanor los puso en una licuadora y salió este engendro que por momentos se cruzan las historias y por otros pareciera que podrían ser dos series distintas.
